CREMAS PARA LABIOS
Los labios son una de las zonas más
sensibles del rostro debido a que la piel que los cubre es fina y carece de
glándulas sebáceas y sudoríparas, encargadas de crear el
manto natural (capa hidrolipídica) que protege contra deshidratación
e inclemencias climáticas a otras regiones de la epidermis. Asimismo,
el paso del tiempo, consumo de tabaco y constante movimiento al que los sometemos
cuando hablamos y gesticulamos son motivos suficientes para explicar su tendencia
a resecarse, formar arrugas y envejecer en forma prematura.
Es importante que los labios se encuentren sanos, lisos y suaves
tanto para proyectar una imagen cuidadosa y sensual como para prevenir el surgimiento
de heridas que además de dolorosas pudieran sufrir infección;
para ello se cuenta con amplia variedad de cremas y protectores que ayudan a
que la delicada piel que cubre a esta zona corporal sea nutrida y humectada
a fin de resistir adecuadamente el embate de factores adversos.
Mirada a detalle
Anatómicamente, los especialistas consideran que los
labios están conformados por tres partes:
- Labio exterior. Tejido fino que apreciamos
a simple vista, muy poroso y sensible a la humedad, el calor y el frío.
Es una capa transparente y tan delgada que debe su aparente color rojizo a
la abundante red de vasos sanguíneos que debe proteger.
- Semimucosa. Capa intermedia que
carece de glándulas sebáceas y sudoríparas y que posee
mínima cantidad de melanina, pigmento que da color a la piel y la protege
de los rayos solares ultravioleta.
- Mucosa. Es la parte que se encuentra
al interior de la boca; su apariencia es rosada, lisa, brillante y húmeda.
El labio exterior y la semimucosa son regiones que se encuentran
sometidas permanentemente a cierto nivel de humedad (saliva, bebidas, alimentos),
misma que al evaporarse por factores ambientales se lleva también al
agua de los tejidos; la repetición constante de este ciclo generan deshidratación
y muerte celular que se traducen en grietas y descamación. Cabe señalar
que esto ocurre con mucha frecuencia no sólo en tiempos de intenso frío
o viento, sino prácticamente en cualquier época del año,
ante todo si la persona posee piel seca o sensible.
La primera reacción que se tiene para conseguir alivio
es pasarse la lengua por los labios; sin embargo, esto sólo empeora el
caso, pues aunque al principio las molestias aminoran, al desaparecer la saliva
queda nuevamente expuesta la piel, con un porcentaje de humedad todavía
menor al inicial y molestias más intensas.
Al rescate
Debido a que la humedad en la epidermis sólo es retenida
eficazmente gracias a aceites o lípidos, las fórmulas de protectores
y cremas especiales se basan en este tipo de sustancias para crear un manto
que cubra a los labios; además, muchas otras incluyen vitaminas u otras
sustancias que ayudan a detener el envejecimiento celular o a prevenir daños
por exposición al Sol.
Así, entre los componentes más comunes de productos
que mejoran la salud de los labios encontramos:
Manteca de cacao. Es
un remedio tradicional empleado en Latinoamérica desde tiempos prehispánicos;
se incluye en muchas fórmulas debido a que mantiene la humedad de los
labios, ayuda a la cicatrización de heridas e interviene en la formación
de colágeno, proteína empleada para dar firmeza a los tejidos
de la piel. Aunque ya se elabora de manera sintética, el producto natural
sigue siendo mucho más efectivo.
Manteca de karité.
Este producto, obtenido de las nueces de un árbol africano, nutre, hidrata
y devuelve elasticidad, además de que crea una capa protectora que dura
varias horas. También es ideal para proporcionar brillo a los labios.
Vaselina (petrolato o jalea de
petróleo). Se trata de un medicamento con propiedades lubricantes
que crea una capa protectora sobre la piel de los labios; además, ablanda
las zonas resecas de la piel (es emoliente).
Glicerina o glicerol.
Es un líquido natural que mejora la apariencia de la piel y ayuda a que
las células cutáneas maduren apropiadamente, acelerando la curación
de grietas y pequeñas cortaduras.
Lanolina. Producto que
se obtiene de la lana y que se distingue por restaurar la elasticidad y la apariencia
juvenil de la piel. Sus moléculas son muy pequeñas, por lo que
es absorbida rápida y constantemente.
Aceite de jojoba. Confiere
a las fórmulas efecto hidratante y nutritivo, y ayuda a que los labios
luzcan suaves, saludables y con brillo natural.
Aceite de oliva. Es uno
de los productos más utilizados para elaborar preparados cosméticos
debido a su efecto emoliente, hidratante y protector. No es extraño entonces
encontrar algunas fórmulas de cremas para los labios que lo incluyan.
Aceite de romero. Se utiliza
para nutrir y limpiar la piel, sobre todo en combinación con otros agentes
naturales.
Extractos de uva. Se obtienen
de cualquier parte de este fruto (piel, pulpa o semillas) y sirve para mejorar
la producción de colágeno y elastina (proteína que da elasticidad
a los tejidos); también cuenta con propiedades suavizantes y contrarresta
la acción destructora de los radicales libres (moléculas responsables
del envejecimiento).
Germen de trigo. Ayuda
a regenerar los tejidos y a prevenir el envejecimiento celular.
Sábila (Aloe vera).
Planta muy popular debido a sus propiedades para humectar y cicatrizar. También
reduce inflamación en la piel, por lo que proporciona alivio notorio
en labios muy maltratados.
Ginseng. Vegetal que revitaliza
la piel y disminuye la acción de los radicales libres que la dañan
y hacen lucir envejecida.
Miel y cera de abeja.
fijan las moléculas de agua, por lo que favorece la hidratación
de los labios y de la piel en general. Los especialistas en remedios naturistas
recomiendan su uso en combinación con manteca de cacao, germen de trigo
u otros productos de acción complementaria.
Bisabolol. Mejora notablemente
la apariencia de los labios agrietados y alivia las molestias gracias a sus
propiedades calmantes.
Ceramidas. Son moléculas
que ejercen efecto de "cemento", facilitando la unión entre
las células de la piel y formando una barrera que mantiene la hidratación,
cohesión y protección de los labios. Por lo general se incluyen
en productos como lanolina o aceite de jojoba.
Ácidos alfa-hidróxidos
(AHA). Son sustancias que proceden de frutas o vegetales y que estimulan
la generación de componentes de la piel, entre ellos colágeno
y elastina. Los ácidos más conocidos de esta familia son el glicólico,
láctico, málico, tartárico, mandélico, salicílico
y cítricos.
Dimeticona. Forma una
película en la piel que la protege de los agentes ambientales y la contaminación.
En ocasiones se refuerza su función con ayuda de ceramidas.
Alantoína. Útil
en el tratamiento de heridas gracias a que acelera la regeneración de
la piel, disminuye la irritación y el dolor. También contribuye
a que los labios luzcan suaves, tersos y sanos.
Vitaminas A, C y E. Favorecen
la renovación celular, ayudan a hidratar la piel, actúan como
antioxidantes (bloquean a los radicales libres) y refuerzan los tejidos de los
labios, contribuyendo a evitar la sensación de tirantez.
Factor de Protección Solar
(FPS). En años recientes se han incluido diversos compuestos que
filtran los rayos ultravioleta (UV) a fin de evitar sus efectos adversos en
la piel, como resequedad, envejecimiento prematuro y arrugas en sus contornos.
Vale decir que la gran mayoría de cremas y protectores
cuentan con presentación que facilita su uso, ya que son lápices
labiales que caben en un bolsillo o bolso de mano; asimismo, pueden aplicarse
varias veces al día sin problemas, de acuerdo a las necesidades personales,
y sirven como base para el labial. Para que su efecto sea todavía mayor,
se aconseja aplicarlos antes de dormir para que actúen durante toda la
noche.
También existen cremas de uso intensivo que poseen mayor
concentración de los elementos nutritivos antes citados; fueron creadas
para regenerar tejidos y corregir arrugas que se forman en labios y sus contornos,
así como para hidratar a profundidad. Su presentación es en frascos
o tubos similares a los de otros tratamientos para la piel (como los creados
para el rostro o manos) y se recomienda usarlas mientras se duerme o se permanece
en el hogar, debido a que deben actuar durante más tiempo para que sean
efectivas.
Mención aparte merecen los exfoliantes para labios, productos
que ayudan a eliminar los incómodos y antiestéticos pellejitos
que arruinan el aspecto sano y aterciopelado de esta región de la piel;
se trata de fórmulas que pueden incluir agentes nutritivos y suavizantes,
aunque no por ello deben usarse solos, sino complementarse con algún
producto que hidrate. Se recomienda utilizarlos una vez a la semana para no
desgastar la piel.
- Asimismo, el uso de cremas para
labios debe cumplir con algunos lineamientos a fin de obtener mejores resultados:
- Aplicar el protector cuando la
piel se encuentre libre de impurezas y maquillaje.
- Utilizar crema para labios por
la noche para que actúe durante toda la noche.
- Emplear protector labial siempre
que se requiera y no sólo durante la temporada invernal o al exponerse
al Sol.
- Suspender el uso de lápiz
labial de tonalidades café mientras los labios luzcan maltratados,
ya que contienen pigmentos con zinc, mineral que provoca descamación.
- Tomar ocho vasos con agua al día
para que labios y piel en general se encuentren bien hidratados.
- Mantener una dieta balanceada,
ya que la deficiencia de vitaminas y minerales influye en la aparición
de labios partidos y lesiones en las comisuras o extremos de la boca.
- Erradicar o reducir el consumo
de cigarrillos, ya que el tabaco provoca arrugas en el contorno de los labios
y la nicotina impide la correcta oxigenación y nutrición de
las células; además, el gesto que se realiza al aspirar el humo
hace que se formen líneas de expresión en el labio superior.
Finalmente, le recordamos que debe suspender la aplicación
de cualquier crema labial que le genere irritación, y que es necesario
acudir al especialista en enfermedades de la piel (dermatólogo) a fin
de que le brinde una alternativa adecuada para la atención a su problema.
Asimismo, todo caso de resequedad que no desaparezca después de una semana
de tratamiento requiere atención médica, ya que puede tratarse
de una infección por hongos.
Consulte al dermatólogo.