IMPORTANCIA DE LA SIESTA
Mario
Rivas
Todo parece indicar que el hábito de la siesta sí
es saludable, ya que el cerebro requiere breve pausa luego del mediodía
para continuar coordinando y manteniendo la atención. Conozca las características
que debe tener este periodo de descanso para que no sea molesto ni se altere
el ciclo de sueño nocturno.
Descansar un poco después de la comida es una costumbre
bastante antigua que aunque es practicada por muchos pueblos, generalmente se
asocia a las naciones herederas de la cultura grecolatina; de hecho, la palabra
siesta proviene del verbo "sestear" que los romanos crearon para designar
el descanso acostumbrado en la "hora sexta", que en nuestra actual
forma de medir el tiempo corresponde al periodo comprendido entre las 14:00
y las 16:00 horas.
Nadie pone en duda que el sueño ocupa un lugar relevante
dentro de nuestra calidad de vida e influye en nuestro estado de salud, amén
de que los médicos repiten continuamente lo importante que es dormir
lo suficiente. Pero, independientemente de que se procure contar con las horas
de descanso nocturno adecuadas, aproximadamente al mediodía el cuerpo
delata cierta somnolencia. ¿A qué se debe?
Aunque muchas personas consideran que esto es una consecuencia
del proceso digestivo, especialistas en trastornos del sueño sostienen
que en realidad el cerebro del ser humano pide un momento de descanso que llega,
efectivamente, un par de horas después de iniciada la tarde. Asimismo,
aclaran que una comida pesada lo único que hace es acentuar esta necesidad
corporal, y que para tratar de contrarrestar este hecho se recurre al consumo
de bebidas estimulantes después de comer, como café o té.
Es así que muchas personas se preguntan si esta añeja
costumbre es sana, ya que hay ocasiones en que después de practicarla
se experimenta malhumor y cansancio; también tienen sus dudas las personas
de la tercera edad, pues aunque llegan a encontrar esta práctica placentera
no les brinda el descanso necesario luego de una serie de noches de insomnio.
Todos estos puntos de vista tienen su explicación, la
cual le invitamos a concer.
Evidencia científica
La siesta está muy extendida en Europa, pero de manera contraria a lo
pensado, el país donde tiene mayor aceptación no es latino. En
efecto, un estudio estadístico del Instituto para la Investigación
del Sueño y la Medicina de Regensburg (Alemania), efectuado en cinco
países del "viejo continente", demostró que prácticamente
1 de cada 4 alemanes tiene el hábito de descansar después de comer.
La encuesta, respondida por 19 mil personas, sorprendió
a los investigadores, ya que no esperaban que los germanos fueran los más
apegados a la cultura de la siesta, por delante de italianos (16%), ingleses
(15%), españoles (9%) y portugueses (8%), pero encuentran una explicación
en que los horarios de trabajo impuestos en Alemania obligan a los ciudadanos
a levantarse muy temprano, incluso antes de las seis de la mañana, y
por ello el cerebro exige un poco de reposo.
Al conocer estos resultados, la Universidad de Regensgurg llevó
a cabo otro estudio, tomando como escenario a la pequeña ciudad Vechta,
al suroeste de Hamburgo (Alemania), pero ahora para conocer el efecto de la
siesta en el rendimiento. Esta segunda investigación consistió
en otorgar a los trabajadores de compañías locales la oportunidad
de descansar durante 20 minutos en la oficina o salir a relajarse de alguna
manera después de la hora de comida.
Los empleados, que en un principio acogieron la medida con cierta
duda, comenzaron a aumentar su rendimiento semanas después de aplicada
la nueva política. La conclusión a la que se llegó es que
el reposo luego del mediodía mejora el rendimiento intelectual, las capacidades
de concentración, atención y reacción, así como
la alerta cerebral. Así, se concluyó que este descanso reactiva
el estado de alerta al grado de que los índices de accidentes y errores
cometidos por falta de reposo disminuyen.
Por su parte, sencillo estudio dirigido por el doctor Jim Horne,
especialista del Centro para la Investigación del Sueño en la
Universidad Loughborough (Inglaterra), confirma las conclusiones de los germanos.
Tras darse a la labor de recopilar estadísticas en Gran Bretaña,
el científico estableció que la mayoría de los accidentes
de tránsito ocurren entre las 2 y las 5 de la tarde, por lo cual los
especialistas consideraron que cuando el sueño asalta a un conductor,
lo mejor es estacionarse y tomar una siesta, la cual puede salvar su vida y
la de los demás.
No es extraño entonces que cada vez sean más las
empresas europeas que han incorporado los beneficios de la siesta y, para ello,
en muchas se han habilitado secciones para que los empleados puedan relajarse
en cómodos sillones. Se están volviendo populares las salas de
descanso o "nap lounges", en tanto que es cada vez más común
la creación de salas de televisión en posadas y fondas instaladas
a un lado de las carreteras para que los camioneros descansen y repongan fuerzas.
Como dato adicional, cabe mencionar que otras investigaciones
han concluido que las pesadillas o episodios de terror nocturno en los niños
pueden deberse a alto grado de cansancio, por lo que muchos pequeños
con este problema se benefician al adoptar la costumbre de dormir diariamente
después de la comida.
Se ha encontrado que la siesta es tan importante en los primeros
años de vida como lo es el sueño nocturno, y que a medida que
el infante crece el tiempo de la siesta se reduce. En términos generales,
al cumplir el primer año un niño dormirá entre 1 y 2 horas
después de la comida; hacia los dos años, lo normal es que el
descanso dure una hora y media, aproximadamente, mientras que al llegar al tercer
año se reduce el tiempo a una hora. Es importante que, para lograr buenos
resultados, esta práctica se lleve a cabo más o menos a la misma
hora todos los días.
La mejor siesta
Debido a que la evidencia obtenida por estos y más trabajos similares
permiten concluir que la siesta es una práctica adecuada, ¿por
qué entonces llega a generar somnolencia y mal humor? La respuesta, dicen
los especialistas, es que el descanso prolongado en horario diurno hace que
una persona se adentre en una etapa más profunda del dormir, conocida
como de movimiento ocular rápido (MOR, también conocido como REM,
por sus siglas en inglés) y ya no resulta tan fácil despertar.
A medida que las fases del sueño avanzan se va generando
un bloqueo normal en la recepción de la información proveniente
de los sentidos, de modo que relajarse es más sencillo; a esto se suma
una natural parálisis muscular que impide que representemos aquello que
soñamos (correr, brincar, mover brazos y manos). Ambos fenómenos
son más intensos en cuanto se reposa por más de 40 minutos, y
es por eso que despertar luego de este periodo genera desorientación
y algunas veces malestar.
De ahí que los especialistas en trastornos del sueño
sugieran que el descanso, tomado aproximadamente 10 o 15 minutos después
de comer, debe durar alrededor de media hora, pues un sueño más
largo puede producir lo contrario a lo que se busca, es decir, genera más
somnolencia, mayor dificultad de concentración y ante todo la sensación
de no haber descansado.
Un hecho similar padecen las personas de la tercera edad, sólo
que en ellos el fenómeno puede volverse crónico, generando insomnio
durante la noche y una alteración considerable de su ciclo de sueño
y vigilia, dando lugar a un problema conocido como trastorno del ritmo circadiano.
El sueño es más frágil en los adultos mayores,
de modo que suelen pasar noches en vela sin encontrar la forma de descansar.
Al llegar el día, su cansancio es tal que inevitablemente duermen, sólo
que lo hacen durante tiempo muy prolongado. Así, aunque al despertar
se sienten descansados, llega la hora comúnmente establecida para dormir
y, de nuevo, sufren insomnio, pero cada vez más pronunciado, logrando
dormir hasta altas horas de la madrugada, creando un círculo vicioso
en el que su horario se modifica respecto a lo que sus actividades y gustos
sugerirían como razonable.
Por ello, se aconseja que las personas de la tercera edad observen
cuidadosamente la norma de no prolongar la siesta más allá de
30 minutos, y se les sugiere que siempre que la siesta afecte su rendimiento
y sueño nocturno, acudan al especialistas en trastornos del sueño
para conocer la mejor manera de realizar esta práctica o incluso para
determinar la conveniencia de seguir llevándola a cabo.
En conclusión, para obtener beneficios de la siesta sin
riesgos conviene tener en cuenta, de acuerdo a los especialistas, algunos aspectos:
- La siesta puede ser practicada por todo individuo que lo crea conveniente, pero no por más de media hora.
- El reposo a media tarde es especialmente benéfico para bebés y niños.
- No se aconseja esta costumbre en personas que padecen insomnio o tienen problemas con los ciclos sueño-vigilia (como los trabajadores nocturnos), a menos de que un especialista lo indique, detallando las características del descanso.
- La duración ideal de la siesta es media hora, aunque para algunos 10 minutos pueden ser suficientes.
- Sobrepasar 40 minutos de siesta distorsiona los efectos positivos de este hábito porque se entra en sueño profundo del que cuesta trabajo despertar.
- Para reposar es mejor emplear un sofá o silla que la cama; así se asegura una duración más cercana a la ideal aconsejada por los expertos.
- Las mujeres embarazadas pueden recurrir a este hábito sin problemas ni indicaciones especiales.
Por último, considere que una siesta no es pérdida
de tiempo, sino un hábito que contribuye a mejorar el rendimiento y que
reduce los riesgos a los que nos exponemos en nuestras actividades laborales
y cotidianas, ya que con ella mejora la agudeza mental.